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Tinta Roja Alberto Fuguet

Tinta Roja Alberto Fuguet

Llegué a esta novela pensando que era parecida a la película, creía erróneamente que las imágenes que había visto en la peli peruana iban a condicionar mi lectura como suele ocurrirme cuando veo primero la película y después leo el libro que la inspiro. Ya me había pasado con El Padrino, Ciudad de Dios y con Matar a un Ruiseñor obras donde los personajes de las películas terminaban desdibujando a lo que yo imaginaba cuando leía los libros que les dieron vida.

Afortunadamente no me sucedió eso con este libro, para mi satisfacción el lenguaje coa de Faundez en nada se parece a las jergas limeñas de la adaptación para el cine. El Camión… el chofer de la camioneta de El Clamor es completamente distinto al conductor de la combi del diario limeño… el chofer en la peli peruana erá una simpática enciclopedia humana repleta de aforismos… pero la diferencia más notoria entre novela y película la encontré en el protagonista Alfonso Fernández que en ningún momento llegó a recordarme a “Varguitas” el personaje medio pituco, medio monse, medio gildardo de la peli de Lombardi. Las dos obras por merito propio me parecen muy interesantes pero solo voy a hablar de la novela así me muera de ganas de hablar de la escena del bar limeño donde los periodistas van a cantar marineras.

Confieso que siempre me interesaron los pasquines latinoamericanos, diarios como Trome de Perú o la Cuarta de Chile constantemente llamarón mi atención por la manera en que están escritos, además del humor parece que celebraran lo guachafo, lo rasca, lo ñero del idioma. A diferencia de los pasquines colombianos donde las historias más gurrupletas son escritas en un tono rebuscado, artificial y lejanode los intereses de sus potenciales lectores. Tal vez por eso pareciera que la mayoría de personas que compran El Espacio lo hacen es para llenar el espaciograma o para ver fotos de Juan sin miedo… y en menor medida para leer sus contenidos.

Como diría Faundez (¿o la floripondio?) una vez preclaro lo anteriormente dicho por el suscrito puedo afirmar que me gustó este libro ya que por momentos parece no tratara sobre la transformación de Fernández, por momentos el protagonista parece ser la narrativa, el oficio, el periodismo, el color como le llama Faundez. Me gustó esta novela por que me recordó estación central, el olor a sopaipilla, las guatonas mirando con morbo a los lolos en el Santa Lucia, me gustó por que me recordó a mi mismo explorando, sentado bien shori en plena rotonda Grecia leyendo La Cuarta disfrutando con sus copuchas, sus cahuines, viendo las fotos de los cauros de la flo y de las viejas del team mecano. Me gustó por que le creí más a Faundez que a Matias y su mala onda.

Sin ser lo mejor que he leído de Fuguet este es el libro con el que mejor he recordado a Santiago, no es una historia reveladora ni van encontrar en sus páginas alguna epifanía que cambie sus vidas pero la simpleza y honestidad con que está escrito me llevan a recomendarlo, a mi personalmente me gustó y es por que en ciertas ocasiones los libros son tan buenos como las cosas que nos recuerdan.